LA IRA. COMO MANEJARLA

La ira  es una emoción, que suele desencadenarse cuando percibimos que estamos amenazados o sentimos frustración  por no conseguir nuestros objetivos.

¿Existe ira sana y negativa? Si nos ayuda a detectar y resolver problemas, conseguir metas, superar obstáculos que nos impiden alcanzarlas, la ira podría ser beneficiosa. Pero si la experimentamos excesivamente, demasiado intensa y sin control sobre ella, al igual que otras emociones, es perjudicial, nos impide percibir la situación serenamente, considerar otras opciones y respuestas…

Por tanto, la ira excesiva o descontrolada  nos afecta  a nivel
personal, porque nos impide ser felices, facilita enfermedades, incide deteriorando  las relaciones interpersonales.

Factores biológicos, ambientales y psicológicos influyen  en que algunas personas tengan mayor propensión a reaccionar con ira. Los conflictos interpersonales y la tolerancia a la frustración son determinantes como factores psicológicos.

El principal determinante de esta emoción, es  nuestra forma de percibir y evaluar la realidad.

Ciertos pensamientos y creencias  favorecen la ira, porque nos conduce a:

  • Distorsionar nuestra evaluación de lo que ocurre
  • Anticipar sucesos irritantes y exagerar la posibilidad de que ocurran
  • Focalizar la atención en situaciones que pueden provocar, mantener y aumentar la ira
  • Mantener sucesos desagradables en la memoria
  • Emitir conductas hostiles que predisponen a los otros, a respondernos de la misma forma.

Ellis considera que la ira excesiva surge de las exigencias de que la vida, uno mismo y las demás personas,  sean diferentes de cómo son.

Dyer piensa que, al exigirle a la otra persona que se comporte como nosotros esperamos o deseamos, no le respetamos su derecho asertivo a ser su propio juez.

Como consecuencia de la exigencia, de que el otro se comporte como esperamos o las cosas salgan como  queramos, surgen:

  • Actitudes de condena con etiquetas negativas, confundiendo el comportamiento molesto o negativo de la otra persona con esa persona en su globalidad. (“Es un inútil” por una equivocación)
  • Autoestima condicional, dependiendo de la consecución de logros y aceptación por parte de los demás
  • Valoraciones sobre la injusticia. Confundimos nuestras opiniones y deseos con códigos morales incuestionables , en vez de adoptar la actitud de preferencia
  • Baja tolerancia a la frustración, pensamientos irracionales como tengo derecho a que me traten bien, y a obtener lo que deseo, no puedo soportarlo.
  • Expectativas no realistas, magnificar lo negativo y minimizar lo positivo, atribuir intenciones malévolas a la otra persona, utilizar palabras e imágenes violentas, generalizar a otras situaciones…

Muchas ideas irracionales favorecen la ira, como pensar  que es una respuesta normal, que no  podemos hacer algo por controlarla, que hay que pagar con la misma moneda, que son los demás los que nos provocan, que así conseguimos lo que queremos, y evitamos injusticias, que si la expresamos nos sentimos bien…,

Desde la Psicología se utilizan técnicas cognitivas y conductuales para manejar la ira, como son la detección y cambio de pensamientos irracionales, autoinstrucciones, inoculación del estrés, aprender a manipular imágenes generadoras de ira, tiempo fuera o distracción, observación de modelos, cultivar el sentido del humor, técnicas de control de la ansiedad, ensayo de conducta e inversión de roles y muchas mas, que a través de un proceso psicoterapeútico, reestructura los pensamientos irracionales y ayuda a gestionar la emoción de  ira, de un modo racional, saludable y sano