NIÑOS DE LA GUERRA

Cuanto dolor y sufrimiento cuando pensamos que los niños son inocentes y no deben padecer las condiciones de una guerra y menos aún ser utilizados para luchar en guerras, que fueron iniciadas por personas adultas ajenas a ellos y cuyo significado a menudo no logran comprender.  Estos niños cometen actos que nos cuesta imaginar y nos hace entrar en la dicotomía víctima-agresor. Si el agresor es quien comete un acto de violencia contra otras personas, como ocurre con muchos niños y niñas soldado, estos agresores son a su vez víctimas necesitadas de apoyo (Wessells, 1998).

El concepto de niños y niñas soldado no se refiere únicamente a un menor que ha llevado un arma, sino que incluye a todo niño o niña menor de 18 años que forma parte de cualquier fuerza o grupo armado en la condición que sea: como cocinero, mensajero, reclutados con fines sexuales o en matrimonio forzoso . Se estima que, a pesar de los intentos por condenar esta práctica a nivel legal, muchisimos niños menores son  utilizados como soldados a nivel mundial (UNICEF.).

Muchos de estos menores han sido reclutados de forma forzosa, abducidos o voluntariamente ante la extrema pobreza y pésima seguridad en esas zonas. En ocasiones, el sentimiento de vengar a familiares fallecidos. Tras entrar en el grupo por el motivo que sea, salir es complicado, por las amenazas directas, normalmente  son sometidos a un proceso de adoctrinamiento muy intenso y salir significa quedarse desprotegido o morirse de hambre, son rechazados y marginados en sus comunidades de origen.

Las consecuencias psicológicas e impacto en la salud mental de los menores por haber sido soldado o estado inmerso en un conflicto armado, son complicadas de valorar. Los estudios apuntan a mucha variedad en tipología e intensidad. Se pueden dar síntomas postraumáticos, de ansiedad, depresión, trastornos de conducta, sintomatología derivada del abuso de substancias, desregulación de los impulsos agresivos y de la conducta violenta, junto a fuertes sentimientos de pérdida y desarraigo. Si bien todos estos síntomas podrían darse en niños que han padecido los efectos de una guerra, los niños y niñas soldado han vivenciado una serie de experiencias distintas a los demás niños expuestos a conflictos bélicos, sobre todo en lo que respecta a su participación activa en la violencia y al consumo de tóxicos que suele darse en los grupos armados.

En relación a la intervención, hay que considerar el sistema de significados de cada cultura, puesto que la forma en que estos niños afrontan y reaccionan a los acontecimientos estresantes vividos puede variar significativamente de una cultura a otra y, aunque puede haber algunos síntomas “universales”, la forma en que cada cultura los expresa y les da significado es distinta. Un programa de intervención debería tener en cuenta el contexto cultural de cada lugar en que se implementa. Para ello se debe trabajar desde el sistema de creencias y significados de cada grupo, usando aquellos recursos de los que la comunidad ya dispone para hacer frente a situaciones de crisis o para ayudar a las personas a sanarse emocionalmente.

La clave de la eficacia de las intervenciones provenientes de la propia cultura radica en que a menudo lo que cambia es la percepción que la comunidad tiene de los niños y niñas soldado y que éstos tienen de sí mismos, dejando de ser agresores o malditos.  Una propuesta sería el intentar combinar el regreso a la vida normal del menor, con sus familiares, asistiendo a la escuela, relacionándose con otros niños y niñas, con la atención psicológica que fuera necesaria y beneficiosa para ellos.

Los escasos estudios sobre resiliencia y factores de protección en niños soldado constatan que gran parte de ellos consiguen salir adelante y reintegrarse en su comunidad aunque, evidentemente, a muchos les continúe pesando su pasado. No hay que olvidar que la recuperación a largo plazo de los niños soldado va a depender, en gran parte, de la recuperación de su comunidad  y que la rehabilitación psicológica y reintegración social de los menores soldado es parte del proceso de reconciliación y reconstrucción de la sociedad y una obligación, de acuerdo con el artículo 39 de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Niños (United Nations, 1989).

(Fuente Infocop)