OTOÑO Y EMOCIÓN

El trastorno afectivo estacional (TAE) se caracteriza por la presencia de alteraciones del humor características del estado de ánimo depresivo, como tristeza, ansiedad, astenia, irritabilidad, anhedonia y, en algunos casos, disminución de la líbido. Pero además, frecuentemente se encuentra un predominio de síntomas vegetativos, como hipersomnia, cansancio físico, alta sensibilidad al rechazo interpersonal, aumento de peso como consecuencia del aumento de apetito (quienes presentan un TAE, generalmente aumentan de peso debido a su aumento de apetito, siendo éste preferencial por los hidratos de carbono que se da fundamentalmente por la tarde-noche seleccionando aquellos alimentos con mayor concentración de azúcares probablemente por la capacidad que los hidratos de carbono tienen de liberar insulina y mejorar, indirectamente, la transmisión serotoninérgica)

 

Las personas con TAE padecen generalmente una somnolencia diurna intensa que se presentaría a pesar del aumento de sueño nocturno. Durante los episodios depresivos del TAE, es frecuente que se vea afectada la capacidad de funcionar adecuadamente en el contexto familiar y social. En la mayoría de los casos aparecen dificultades en el trabajo, problemas interpersonales y aislamiento social. La prevalencia del trastorno afectivo estacional es más elevada en latitudes Norte altas, siendo mayor de tres a cuatro veces, en mujeres que en hombres, y dándose con mayor frecuencia en el grupo de edad comprendido entre los 20 y 40 años.

Las bases biológicas del TAE son complejas. Se propone que se origina a partir de la falta de exposición a la luz, que genera interacción entre factores genéticos, sistema endocrino y sistema inmune. Los trastornos puramente estacionales no son causados por factores psicológicos y/o sociales, aunque estos factores inciden de forma directa sobre él.

 

Entre los tratamientos de primera línea para el TAE se hace necesaria la terapia psicológica, principalmente como medio para trabajar sobre los factores que están agravando la situación, por ejemplo, los conflictos interpersonales, laborales y familiares, así como para entender el problema en su contexto, aceptarlo desde un punto de vista más flexible, reconducir la situación y buscar alternativas de afrontamiento positivo y adaptativo a las dificultades que se enfrenten a raíz del trastorno.

Si usted presenta síntomas de TAE ligeros, se recomienda que comience con un programa de ejercicio diario, por ejemplo, caminar, nadar, andar en bicicleta, practicar yoga o algún tipo de danza u otra disciplina deportiva. Céntrese mayormente en el autocuidado, programando actividades y prácticas que aumenten su bienestar. Es importante que cuide su sueño, que haga pequeñas siestas de 20 minutos cuando sea necesario y que descanse bien por la noche. Para ello, es importante comenzar a bajar las revoluciones al atardecer, evitar los estímulos fuertes como la televisión y el ordenador antes de dormir. Establecer una rutina horaria diaria  y evitar los despertares estrepitosos.

Si considera que los síntomas están interfiriendo de un modo significativo en su calidad de vida es importante que consulte con psicólog@.

En nuestro centro estamos para ayudarle, no dude en ponerse en contacto con nosotrs: altea@centroaltea.com