SIMULACION, MENTIRA Y ENGAÑO EN LA PRÁCTICA PSICOLOGÍA FORENSE

El engaño, la mentira, la simulación forman parte de la naturaleza humana y están presentes tanto en la esfera personal como en lo social. Desde los más breves saludos estructurados “Buenos días, ¿Qué tal estás? Bien gracias”hasta las formas mas elaboradas de comunicación, en donde se entremezcla lo que la persona es con lo que aparenta ser, la realidad con la imagen.

El engaño no es exclusivo del ser humano, sino que en los reinos animal y vegetal, son numerosos los seres vivos que
han desarrollado en el proceso evolutivo, capacidades de camuflaje y adaptación muy elaborados. La supervivencia ha favorecido el desarrollo de la neocorteza cerebral en el ser humano, que ha hecho posible la adquisición de habilidades mentales extraordinarias, que permiten no solo reconocer las características personales, sino también de anticipar los pensamientos e intenciones de sus congéneres, aumentando así las habilidades sociales y la cohesión grupal.

La necesidad de dominar, manipular…en el medio social se manifiesta mediante el uso de estrategias de disimulo, mentira y engaños tácticos. La habilidad de engañarnos a nosotros mismos, nos ayuda a mentir de una forma más convincente y la capacidad para creernos nuestras propias mentiras nos ayuda a embaucar más eficazmente a los demás. Y nos permite a alcanzar el grado de perfección de “mentir con sinceridad”, sin necesidad de hacer un montaje teatral para fingir que estamos diciendo la verdad.

La mentira implícita o el engaño deliberado forman parte de todos los escenarios en los que transcurre la vida social humana. Mienten los amigos bien intencionados con el fin de halagar, de dar apoyo, de proteger a la persona estimada, mienten los gobernantes y los lideres sociales, mienten los medios de comunicación, ocultando información o publicando información interesada, enfatizando noticias o contrarrestándolas con otras, mienten los publicistas, los vendedores…En definitiva, todas las personas intentan acomodar la verdad a sus propias intenciones, expectativas o necesidades. Actuamos como si todo fuera verdad o tal vez necesitamos persuadirnos de que lo es.

En los diferentes ámbitos del ejercicio profesional del psicólogo, el disimulo, el encubrimiento, la exageración, el filtrado y el falseo de la información suministrada o la negación de problemas son fenómenos muy frecuentes y constituyen un importante obstáculo a la hora de realizar una correcta evaluación de cada caso y de tomar decisiones. Dichos comportamientos suelen estar determinados por distintas causas, a veces patológicas (Existencia de trastorno mental), criminológicas (la necesidad de evitar responsabilidad jurídica) o adaptativas (conseguir determinados objetivos en circunstancias adversas).

El disimulo, el engaño y la mentira pueden afectar a la validez de la evaluación psicológica, la credibilidad del testimonio en entornos forenses. Pero ya existen determinados procedimientos y estrategias para tomar decisiones sobre la fiabilidad y validez de las declaraciones o la veracidad de la huella psicológica aducida o denunciada por los denunciantes.