EFECTOS DEL ESTRÉS

La actual coyuntura económica y sus efectos en el ámbito laboral ha generado un aumento considerable en el número de personas que visitan las consultas de los especialistas aquejados de problemas de estrés y ansiedad. El Director de la Unidad de Psicología y Logopedia de Centro Médico USP Fuengirola, Ildefonso Muñoz, advierte de la importancia de detectar el estrés y aplicar medidas para paliarlo, puesto que las consecuencias para el organismo, no solamente afectan al ámbito psicológico de la persona, sino también al físico e incluso al ámbito social. Cansancio, contracturas, pérdida de energía, migrañas, insomnio, caída del cabello etc… son tan sólo algunos de los efectos físicos derivados del estrés, que pueden derivar incluso en problemas más graves, tales como asmas o alergias, infartos, úlceras o depresión del sistema inmune.

“Muchas personas llegan a la consulta indicando que sufren ansiedad. En realidad lo que normalmente sufren es estrés ya instaurado y que puede estar provocado por muy diversas causas: enfermedad propia o de un familiar, ruptura sentimental, despido laboral, cambios de residencia etc…. La ansiedad es una reacción de alerta ante una amenaza, o dicho de otro modo, muchas veces la ansiedad es consecuencia de ese estrés. El estrés hace su aparición cuando una persona intenta dar una respuesta adecuada a unas determinadas demandas sociales, laborales, personales etc… y no encuentra en sí los recursos necesarios para enfrentarse a estas demandas”, explica Ildefonso Muñoz.

El estrés nos puede perjudicar de maneras distintas en tres niveles de nuestra vida: Nivel físico, psicológico y social.

Consecuencias Físicas:

– Cansancio, agotamiento o pérdida de energía
– Problemas musculares (dolor de espalda y cuello, contracturas etc…)
– Dolores de cabeza frecuentes y migrañas
– Hipertensión
– Insomnio
– Sofocos recurrentes
– Caída del cabello
– Problemas digestivos (estreñimiento, diarreas, dolor estomacal, úlceras, etc.)
– Subir o bajar de peso
– Problemas endocrinos (hipertiroidismo, hipotiroidismo, etc.)
– Presión de dientes o mandíbula
– Problemas respiratorios como asma o alergias
– Infartos y otros problemas coronarios
– Bajada de nuestras defensas y depresión del sistema inmune
– Problemas sexuales (problemas de erección, anorgasmia, coitos dolorosos, etc…)
– Problemas dermatológicos (dermatitis, psoriasis, acné, etc.)

Consecuencias psicológicas:

– Ansiedad
– Depresión
– Sensación de angustia y desesperanza
– Cambios de humor repentinos
– Disminución del autoestima
– Dificultad en la toma de decisiones
– Cambios en el estilo de vida
– Aumento del consumo de alcohol, drogas y tabaco

Consecuencias sociales:

– Falta de concentración en el trabajo
– Discusiones con los amigos y compañeros
– Aislamiento social
– Mayor irritabilidad a la hora de interactuar con los demás

Podemos dividir en dos las estrategias para afrontar el estrés:

Estrategia orientada a resolver la situación de estrés de forma productiva, es decir, con el objetivo de volver al equilibrio físico y emocional anterior al problema que ha originado el estrés. Implica realmente una intención activa de resolución y no en una queja continua sobre “mala suerte”, “todo me pasa a mí”, “esto ya lo sabía yo” …

Estrategia orientada a paliar el malestar que provoca el estrés. Hay veces en el que el problema o causa que origina el estrés no es posible evitarlo y no podemos hacer nada por cambiarlo, por lo que debemos poner en marcha estrategias para cambiar el malestar que nos produce dicha causa. Por lo tanto, debemos adaptarnos a la situación, buscando los puntos fuertes que tenemos y siendo más flexible a la hora de interpretar lo sucedido.