Terapia de Aceptación y Compromiso: Una Psicoterapia orientada a valores

La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT, por sus siglas en inglés) supone una forma de intervención novedosa con respecto a la Terapia Cognitivo Conductual (TCC) ya que difiere de esta tanto en las estrategias que utiliza como en los objetivos que persigue.

Su objetivo, a diferencia de la TCC, no es reducir la frecuencia y la intensidad de los pensamientos, sensaciones y recuerdos aversivos, sino cambiar la función de estos eventos internos para que la reacción a los mismos sea flexible y el comportamiento sea regulado por los valores personales y no por la literalidad del contenido de dichos eventos. Es decir, pasar de un patrón evitativo reforzado negativamente a un patrón de actuación orientado a los objetivos que la persona considera valiosos y que se mantendría por reforzamiento positivo

Para ello utiliza 3 estrategias, las cuales no siguen una secuencia, sino que se mantienen activas durante todo el tratamiento.

  • DESESPERANZA CREATIVA

María es una adolescente de 17 años que no tolera a su madre. Tiene indicios de que esta se dedica a negocios ilícitos desde que su padre decidió separarse y volverse a Colombia, ya que el nivel de vida que lleva (ropa y complementos de marcas muy exclusivas, noches de fiesta, etc.) no se corresponde con el de una camarera mileurista que tiene a su cargo a dos hijos.

María pasa las tardes responsabilizándose de su hermano Alberto, que acaba de cumplir 8 años. Lo recoge del colegio, está pendiente de que haga los deberes, e incluso las noches que la madre no aparece, le prepara la cena y lo acuesta.

María siempre ha sido una buena estudiante, pero desde el divorcio de sus padres, y sobre todo desde que la relación con su madre se ha vuelto disfuncional y conflictiva sus calificaciones han bajado mucho. Sigue aprobando sus exámenes, pero si sigue a este ritmo no conseguirá la nota suficiente para conseguir una plaza en la facultad de psicología. Por otro lado, está desmotivada porque duda de que su madre vaya a pagar sus estudios.

Cuando la madre está en casa todo son discusiones. María le reprocha una y otra vez que no se hace cargo de las tareas del hogar ni del hermano pequeño y la madre siempre reacciona diciendo que trabaja mucho fuera de casa y que para eso está ella. Las peleas son cada vez más frecuentes y su intensidad va en aumento, llegando a una violencia verbal que hace muy difícil la convivencia.

María acumula mucha frustración por la conducta irresponsable y negligente de su madre, y ante esto, cada vez, está dejando más de lado sus objetivos y sus sueños. Le cuesta concentrarse en sus estudios. Cada vez que se sienta a estudiar le aparecen los sentimientos de rabia hacia su madre y acaba enganchada en pensamientos como “nunca voy a poder salir de esta casa, no voy a poder estudiar psicología porque mi madre no me lo va a financiar…”, lo que finalmente le lleva a dejar de estudiar y pasar la tarde chateando con alguna amiga, o viendo alguna serie de televisión que la distraiga de esos pensamientos y que alivie el malestar que siente en ese momento.

La desesperanza creativa llega cuando, en sesión, el paciente toma conciencia de cómo la estrategia que esta siguiendo para gestionar su situación la está alejando de sus objetivos. En el caso de María, pasar las tardes viendo Netflix está lastrando sus posibilidades de conseguir plaza en una universidad pública y de conseguir una beca estatal que financie sus estudios. Además, está dando un muy mal ejemplo a su hermano, al que quiere con locura y al que le gustaría transmitir los valores del esfuerzo y la constancia como estrategias para conseguir los objetivos que se proponga en la vida.

La desesperanza creativa consiste por tanto en sacar a la luz el patrón conductual del paciente ante sus propios eventos privados y las consecuencias de dicho patrón conductual. El objetivo que se persigue es que el paciente de se cuenta de que este patrón es disfuncional, en lo que a sus propios objetivos se refiere, en decir, que la consecuencia de sus conductas es un alejamiento de sus objetivos.

  • DEFUSIÓN

“El problema no eres tú, es tu conducta”. Cuando una conducta ante un evento privado se repite una y otra vez, se crea un patrón estable, un hábito, que es muy difícil de romper. El paciente genera reglas sobre cómo reaccionar a sus propios eventos (sentimientos, emociones e incluso conductas) y las cumple como si fueran normas o leyes. En el caso de María se ha establecido la regla “si estoy enfadada con mi madre no puedo estudiar, y tengo que aliviar el malestar hablando con una amiga o viendo Netflix”. María se ha fusionado con su malestar y reacciona a este con un patrón inflexible de conducta. Es cierto que aparece una emoción de rabia, pero ¿se ha de cumplir la regla? ¿Necesariamente el malestar nos tiene que llevar a salirnos del camino que hemos elegido? O por el contrario, ¿podemos seguir dirigiendo nuestra conducta en dirección a nuestros objetivos?

La defusión consiste en establecer una jerarquía entre el yo y los eventos privados. Esta jerarquía da al paciente la capacidad para separar los sentimientos de su conducta posterior, es decir, le abre la puerta a flexibilizar su conducta. ¿Qué pasaría si María, cuando le sobreviene el pensamiento sobre la irresponsabilidad de su madre y la consecuente rabia y frustración redirigiera su atención hacia lo que para ella es importante (su futuro como psicóloga y dar un buen ejemplo a su hermano) y decidiera tolerar ese malestar y encaminar su conducta a dirigir sus metas? Cambiar la regla “si me siento mal no puedo estudiar y tengo que aliviar el malestar” por “a pesar del malestar puedo seguir trabajando por mis objetivos” permite flexibilizar su conducta y entrar en contacto con las consecuencias reales de la misma.

  • CLARIFICACIÓN DE VALORES

Expuesta al final de este texto, pero trabajada desde la primera sesión, la clarificación de los valores del paciente es central en ACT. Aquí son los valores personales del paciente los que dirigen la terapia. Ya hemos visto como en María han surgido como valores principales ser psicóloga y ser una buena hermana. Estos valores son los que le permitirán a María tener una vida plena, a pesar de las circunstancias adversas en las que se encuentra.

La terapia de aceptación y compromiso entiende el bienestar como la consecución de los objetivos que nos conducen a una vida valiosa (dirigida a nuestros valores) a pesar del dolor y del malestar, pues estos, son parte inherente de la vida. ¿Acaso se puede ser padre y no sufrir por el bienestar de los hijos? ¿Se puede tener pareja y no sentir nunca celos o inseguridad? ¿Se puede vivir sin miedo a perder a nuestros padres? ¿Se puede vivir en sociedad sin sentir en algún momento miedo al rechazo?

El dolor emocional, al igual que el físico, forma parte de nuestra naturaleza, pero no hay una regla que diga que le debemos ceder el control de nuestras vidas al dolor. ¿Quién conduce el coche de tu vida, tu dolor o tú?